sábado, 27 de junio de 2009

Extracto del tercer capítulo de Traición

Me encuentro ya trabajando en el capítulo que cerrará el librojuego gratuito Traición que he escrito para celebrar (y publicitar) la nueva edición de Aquelarre que publicará Nosolorol. También trabajo en una edición maquetada en PDF para aquellos que quieran imprimir el libro, y en otra edición, también en PDF, para leer en el ordenador (con hiperenlaces que faciliten la lectura saltando automáticamente a los diferentes párrafos, y una maquetación que permita ver el texto con sus ilustraciones).

Para ir abriendo boca, os pego un extracto del capítulo, que corresponde al primer párrafo.

Mar Mediterráneo, año 1383

Omar miraba al horizonte a bordo de la Saqr, la galeota gobernada por su padre, que sembraba el terror entre los bajeles cristianos. Ellos eran los bandidos del mar, que asaltaban las naves et aprovechaban todo lo que aquestas les ofrecían: sedas, especias, oro et cualquier mercancía que llevaran, además de la gente noble que en ellas viajaran, por las quales se podía pedir quantiosos rescates. Mas esa vez non buscaban naves que saquear; un viagero pagárales una buena cantidad por llevar un pesado arcón en el siguiente viage que fizieran a Palma, mas non llegarían los dos, pues el arcón iría al agua antes de llegar al destino, como indicara el viagero. Pagó más dinero por que nadie fiziera preguntas, et su padre aceptó lo llevar. Muchos pensaban que dentro del arcón había un cadáver del qual el viagero quería se desfazer; otros creýan que ascondía en él alguna prueba de otro crimen. Mas algo le dezía a Omar que non era nada daquello. Había pensado mucho en el contenido del arcón desque supo dél. Solía baxar a la cámara do se guardaban las provisiones et las mercancías solamientre por lo catar, deseando que así pudiera saber algo más dél. Estaba muy bien asegurado con cadenas, además de los tres cerrojos que se veýan en él. Tan bien buscaba al viagero et probaba a fablar con él por ver si podía sonsacalle algo dello. Un día, passeando por cubierta, preguntóle por qué asegurara tanto el arcón, si pretendía lo arrojar al mar. El viagero católe con un gesto sombrío sin le dar razón, mas fablóle en cabo.
–Pagué un dinero por que no seme preguntara –dixo-. Mas veo tu curiosidad et contra ella me he de guarecer, et por ello te diré que non busques las llaves del arcón, pues non las he. Nin la del candado que abre las cadenas, nin las de los cerrojos; pues arrojélas al mar en el primer día de la travesía.
Mas erró el viagero si creyó que con aquesto pondría fin a la curiosidad de Omar, pues si antes le picaba, el picotazo que dióle depués daquello fue insoportable. Día et noche cogitaba la guisa en que pudiera abrir el arcón, casi non dormía pensando en ello. Tal fue así que cayó enfermo, por lo que su padre viose obligado a fazer escala en Valencia et buscar un médico. Omar vio estonces la oportunidad et mandó a su esclavo a que comprara tantos juegos de ganzúas como pudiesse demientre el barco estuviera atracado.
Cuando el barco zarpó, Omar oyó que el viagero dezía a su padre que habían de arrojar el arcón a la mañana del tercer día. Esa mesma noche, cubierto de sudor por la fiebre, salió a ascondidas del camarote et baxó a la cámara del arcón con las ganzúas. Essora levantóse una terrible tormenta que comenzó a zarandear el barco. El arcón se arrastraba de un lado al otro de la cámara. Con mucha dificultad, Omar pudo hurgar en una de las cerraduras fasta que oyó saltar el mecanismo. Mas hubo de dexallo, pues se apercibió de los gritos de los hombres que se despertaran por el temporal, et tornóse a la cama.Amainó la tormenta un poco al día siguiente, mas veýanse a lo lejos densos nubarrones que traýan otra peyor. Durante el día, con su padre et todos los hombres muy ocupados en reforzar las velas et parar el barco para el temporal, fue de cabo a la cámara del arcón et logró vencer otro cerrojo. Por la noche, ya en mitad de la tormenta, abrió el tercero, mas non podía abrir el candado de las cadenas, pues se requería una llave muy pequeña et ninguna de las ganzúas le aprovechaba. Ya solamientre podía probar a las quebrar. Subió a cubierta en busca de un hacha. Todos los hombres estaban asaz ocupados en salvar el barco como para curarse dél. Unas olas enormes se estrellaban contra el casco et inundaban el interior. La madera cruxía y se quexaba por el fuerte zarandeo. Parecía que en cabo la Saqr era castigada por los muchos pecados de su tripulación. Non sabía si era por el delirio de la fiebre, mas Omar puso que su último deseo antes de morir era saber lo que había en aquel arcón. Trabó un hacha et tornóse a la cámara. Las cadenas non cedían a los golpes, pues eran muy gruesas et Omar non daba con fuerza asaz por las quebrar. Mas pudo ayuntar las últimas fuerzas que le quedaban et logró lo que tanto anhelaba. Sentía que se desmayaba, mas ya solamientre había de abrir el arcón…

6 comentarios:

Antonio Polo dijo...

Nene quiere pdf completo...;)

Archimago dijo...

Pues ya falta menos... ;)

Mogaruith dijo...

¡Qué mamonaso estás fetxo! ¿Agora cómo entérome de lo que el arcón contenía?
En vilo me tienes, jejeje.

Buen comienzo, sí señor.

Archimago dijo...

Ayna haslo a saber, maese Mogaruith ;)

Guillermo dijo...

Lo esperamos ansiosamente.

Anónimo dijo...

Por supuesto, llevo unos cuantos meses entrando en vuestra biblioteca para ver si contiene el nuevo volumen.

Os deseo prosperidad en nombre del Consejo de la Ciudad de Kharé, Archimago.

SEXTO NOBLE DE KHARÉ.