miércoles, 29 de junio de 2011

La mentira del niño Papirio

Últimamente me estoy dedicando a leer diversos autores romanos, y entre ellos uno de mis preferidos es Gelio, escritor romano del siglo II d.C. que recogió en su obra, Noches Áticas, algunos hechos curiosos y comentarios que leía en otros libros acerca de diversos temas, sobre todo gramáticos e históricos.

toga praetextaMe ha hecho gracia, en particular, lo que cuenta sobre el origen del sobrenombre “Praetextatus”, perteneciente a la familia Papiria. La palabra praetextatus significa “vestido con la toga pretexta”, que era un toga blanca, guarnecida con una tira de púrpura, que llevaban los niños patricios hasta los 16 años. Por ese mismo motivo, la palabra praetextatus también significa “adolescente”, pues es la vestimenta propia de esa edad.

A continuación hago una traducción lo más fiel posible del capítulo en cuestión, el nº 23 del primer libro de las Noches Áticas, que tiene como título Quién fue Papirio Pretextato, de dónde viene este sobrenombre y la divertida historia sobre el propio Papirio. Entre corchetes y en cursiva mis propias aclaraciones.

“Antiguamente era costumbre entre los senadores romanos entrar en la Curia [lugar donde se reunían para debatir] con sus hijos adolescentes [en el original llamados “praetextati”].

Un día, el senado debatía sobre una cuestión importante; la decisión se aplazó hasta el día siguiente y se determinó que nadie debía divulgar el asunto sobre el que habían tratado antes de que se adoptara su resolución. Entonces, la madre del niño Papirio, que había estado en la Curia con su padre, le preguntó a su hijo qué asunto habían tratado los senadores. El niño respondió que debía guardar silencio, pues no estaba permitido hablar de ello.

praetextatus

Le entraron aún más ganas de enterarse a la mujer, pues el secretismo y el silencio del niño habían despertado su curiosidad, así que se lo preguntó con mayor insistencia y dureza. Entonces el niño, ante la obstinación de la madre, tomó la decisión de inventarse algo gracioso y divertido, y le dijo que el senado había tratado la cuestión de qué sería más útil y acorde a la República, que un hombre tuviera dos esposas o que una mujer se casara con dos hombres.

Ella, en cuanto lo oyó, se quedó de piedra, y salió de la casa a toda pastilla en busca de las demás matronas [mujeres casadas]. Al día siguiente acudió al senado una multitud de madres de familia que, llorando y rogando por los dioses, pedían que una se casara con dos hombres en vez de casarse dos mujeres con uno.

Los senadores que entraban en la Curia se quedaban pasmados, pensando a qué venía aquel descaro por parte de las mujeres y qué pretendían haciendo aquella petición.

Entonces el niño Papirio, adelantándose en medio de la Curia, empezó a contar con detalle cómo había ocurrido todo: aquello de lo que su madre pretendió enterarse y lo que él le había dicho.

El senado cubrió de elogios al niño por su lealtad y su ingenio, y decretó que a partir de entonces los niños no entraran a la Curia con sus padres, a excepción del niño Papirio; y después a aquel niño, por consideración, se le puso el sobrenombre de Pretextato, al haber sabido cuándo callar y cuándo hablar en la edad pretexta [es decir, siendo adolescente].”

Para que digan luego que la historia es aburrida…

4 comentarios:

Adrián T. Rodríguez dijo...

Mira que me reído con la ocurrencia del pretextato. Este tipo de anécdotas e historias son relativamente habituales entre diversos autores latinos.
Esta historia en concreto la desconocía (confieso que aún me queda por leer las Noches Áticas, pero ya caerán). :)

Archimago dijo...

Hola Adrián:

Pues te lo recomiendo mucho, tiene un montón de anécdotas divertidas.

Hay una buenísima sobre Aníbal. Estando este con el rey Antíoco (que lo acogió tras su derrota a manos de Escipión), este rey reunió un ejército impresionante para luchar contra los romanos, y para darse mayor gloria los soldados llevaban una gran cantidad de adornos de plata y oro. Entonces Antíoco, orgulloso, le preguntó a Aníbal: "¿Crees que con esto será suficiente?" A lo que Aníbal contestó: "Sí, lo creo. Los romanos son muy codiciosos, pero con todo este oro quedarán más que satisfechos."

Eso sí que es, como dicen ahora, un "zas" en toda la boca ;)

Adrián T. Rodríguez dijo...

Vaya, que generoso el Antioco. :) Estos soldados seguro que financiaron alguna que otra juerga en Roma. Y sí señor, un "zas en toda la boca". Aníbal no tenía rival en el momento de subir la moral a la tropa.
Estoy terminando de leer a Claudio Eliano. Noches Áticas será una de mis próximas adquisiciones (por todos los dioses que los libros serán mi ruina económica segura... pero no puedo evitarlo. ;)

Albert Tarrés dijo...

Mi última lectura sobre la época de los romanos es Barcino y confieso que me ha sorprendido el detalle que envuelve las explicaciones del dia a dia de la familia protagonista y sobretodo como se planificaba el desarrollo de una población a medida que adquiria importancia, en concreto la futura Barcelona.
Recomendable creo yo

Albert Tarrés