miércoles, 19 de septiembre de 2012

Marcial

MartialisTodos conocemos las ácidas sátiras de Quevedo, uno de los más brillantes autores del Siglo de Oro español. Pues bien, resulta que Quevedo conocía muy bien la obra de un romano llamado Marcial, que vivió en el siglo I d.C. y la imitó con gran maestría. Leyendo los epigramas de Marcial, es fácil que te recuerden a las sátiras de Quevedo, y es porque el español encontró en Marcial un estilo que hizo el suyo propio. Ambos poetas, a pesar de tener ilustres antecesores, superaron a estos y a sus contemporáneos en lo que se refiere a la sátira, y terminaron siendo célebres por sus ocurrentes críticas en forma de poema cargadas de humor y mala uva.

Los poemas de Marcial son cortos pero intensos, ataques directos a diferentes personalidades de su tiempo, burlas graciosas a amigos y ofensivas críticas a sus enemigos. Son como la mordedura de una serpiente, que inocula rápidamente su veneno mortal para luego desaparecer de la vista.
Uno de sus poemas más célebres es el que dedica a Ligurino (III, 44). Poca explicación requiere salvo la lectura del propio poema, pues como veréis, Marcial va directo a la yugular y lo hace con bastante humor. Os dejo mi traducción del poema en cuestión:

Encontrarse contigo nadie quiere,
hay evasión por donde vas y vasta
soledad, Ligurino, te rodea.
¿Sabes por qué? ¡Eres demasiado poeta!
Este defecto es harto peligroso:
ni al tigre al que le quitan sus cachorros,
ni al áspid que se abrasa a pleno sol,
ni al vil escorpión tanto se le teme,
pues, tamaña molestia, ¿quién la aguanta?
Recitas, ya esté en pie, ya esté sentado;
recitas cuando corro y cuando cago.
Huyo a las termas: me hablas al oído.
Voy a bañarme: no puedo nadar.
Voy a cenar: me impides caminar.
Llego al convite: ni comer me dejas.
Me duermo, exhausto: me haces despertar.
¿Es que no quieres ver cuánto mal haces?
Justo eres, bueno, honrado... ¡mas te temen!


Y es que los piques entre poetas no fueron exclusivos del Siglo de Oro. Podemos imaginar ese ambiente de rivalidad también en la corte romana y en los círculos literarios de la época. La lucha entre culteranos y conceptistas tuvo su versión en la antigüedad, en la que los complejos neotéricos (también llamados alejandrinos), que se caracterizaban por un rechazo a los géneros tradicionales, a menudo chocaban con los poetas que los defendían.

Marcial, cómo no, ataca a varios poetas que criticaron su obra:

III. 9

Versos, se cuenta, escribe contra mí cierto Cina.
Mas no escribe, pues nadie se lee sus poemas.


VII. 3

¿Que por qué no te envío, Pontiliano, mis libros?
¡Para que no me mandes, Pontiliano, los tuyos!


Se ve que los españoles, tradicionalmente, venimos siendo unos excelentes satíricos; pues, aún no os lo había dicho: ¡Marcial era hispano!

3 comentarios:

Publicaciones Bastardas dijo...

Marco Valerio Marcial era de Bílbilis Augusta,yacimiento muy cercano a la actual Calatayud (Zaragoza), cuyo gentilicio sigue siendo "bilbilitano". En vida fue muy reconocido, por lo que es uno de los poetas romanos más estudiados y reconocidos. También es muy conocido por sus múltiples versos de índole sexual, donde no deja de lado la sátira. Éste es uno de las suaves.

"Toda una noche poseí a una joven lujuriosa,
cuyas perversiones nadie puede superar.
Harto de mil posturas, le pedí lo que es propio de los muchachos:
antes de que empezara a rogárselo, me lo concedió por completo.
Algo más vergonzoso le solicité entre risas y sonrojos:
me lo prometió, viciosa, al instante.
Pero conmigo no llegó a consumarlo; contigo lo hará, Esquilo,
si estás dispuesto a aceptar que se trate de un favor recíproco."

Archimago dijo...

Gracias por el apunte.

Lo del favor recíproco tiene una connotación negativa, ya que el sexo oral se consideraba un signo de homosexualidad en aquel que lo practicaba a los demás, aunque fuera a las mujeres. Vamos, que está acusando a Esquilo de afeminado.

Sin embargo, creo que a obsceno le ganaba Catulo:

"Por culo os voy a dar y por la boca,
Aurelio maricón y puto Furio."

Casi ná.

Publicaciones Bastardas dijo...

Ja, ja, ja...
Están locos estos romanos.